Su estilo representa a los novios y a toda la celebración.
Por ejemplo: Si es una tarjeta desestructurada, con caricaturas y una tipografía manuscrita, sabemos que será una fiesta joven, divertida, y seguramente con alguna curiosidad fuera de la costumbre popular.
Pero que tal si agregamos todavía un poco más de diferenciación a nuestras tarjetas? Puedes utilizar viejas tecnologías como las tarjetas musicales, o tapas en 3D (esas que movías y cambiaban de lugar, muy usada en las reglas y otros accesorios del colegio).
En cuanto al diseño, es importante que veas todas las opciones posibles, y luego busques una alternativa. A veces está bien usar algo como un dibujo que hayas hecho en tu infancia y agregar un texto sobre el camino recorrido.
Otro camino es el de enviar la invitación en un objeto. Realizar un souvenir con forma de corazón o algo que te agrade, y agregar el texto impreso sobre el material, con una pequeña tarjeta adjunta con la información sobre la fiesta.
También puedes realizar un pequeño vídeo invitando a la boda, y entregar un dvd a cada invitado. Lo mismo puede hacerse a través de internet.
En todos los casos debes pensar que la invitación debe gustar a todos por igual.
Si te pones demasiado original, puede que moleste a algunos. Si vas a contratar a un diseñador, observa otros trabajos que haya hecho, y asegúrate de que intentará hacer lo que tú necesitas, y no lo que él quiera.




















